La TECCC proporciona referencias de casos de información que abordan la “mitigación” frente a las siguientes clases de “gases de efecto invernadero” (GEI):
(1) Dióxido de carbono (CO2), que se emite hacia la atmósfera como subproducto de la combustión en la fabricación, elaboración o generación de bienes o servicios, y también a consecuencia del cambio del uso del suelo y los procesos de deforestación y otros. Se estima que, una vez estabilizado en la atmósfera, puede permanecer ahí durante 100 años. Es el gas con mayor presencia cuantitativa en la atmósfera terrestre en los actuales tiempos.
(2) Metano (CH4), que se emite a la atmósfera como un subproducto de la fabricación, generación y elaboración de determinados productos y servicios. También se genera con la extracción de gas natural, los cultivos de arroz, la actividad pecuaria, los procesos de putrefacción de residuos orgánicos y otros. Una vez en la atmósfera, tiende a permanecer ahí 12 años.
(3) Óxido nitroso (N2O), que es emitido a la atmósfera por efecto de procesos de combustión en la fabricación, producción o elaboración de bienes y servicios. También es generado por el uso de fertilizantes de nitrógeno. Puede permanecer ahí hasta 114 años.
(4) Vapor agua (H2O), que es emitido a la atmósfera durante los procesos de producción de ciertos productos, en la prestación de diversa clase de servicios y en los procesos naturales de evaporación del agua.
(5) Azufre gaseoso (Hexafluoruro de Azufre-SF6) y azufre líquido (S9), que es generado y colocado en la atmosfera como subproducto de los procesos de producción de ciertos bienes, especialmente al usarse como aislante eléctrico, refrigerante, conductor de calor. Su capacidad para retener calor en la atmósfera es 23.500 veces mayor que la del CO2, y una vez colocado ahí permanece hasta 3200 años.
(6) Gases de clorofluorocarbonos (CFCs), que se depositan en la atmósfera como derivación de la elaboración de ciertos productos y/o servicios. También están relacionados a la pérdida de la capa de ozono.
(7) Gases de hidrofluorocarburos (HFC) y gases de hidroclorofluorocarburos (HCFC) y Perfluorocarbonos (PFC), que son usados como alternativas a los CFCs antes indicados en diversos sistemas de producción. Una vez depositados en la atmósfera, permanecen por más de 45 años.
Adicionalmente, la TECCC aborda tres clases de prácticas erróneas de producción que inciden en emisiones de varias clases de GEI:
(8) Deficiencia energética, por “pérdida y/o sobreutilización de energía”, que tiende a ocurrir durante la elaboración o fabricación de productos y servicios en sistemas productivos. Esta práctica errónea contribuye a aumentar la demanda de energía en el mundo.
(9) Deficiencia hídrica, por “pérdida y/o sobreutilización de agua”, que tiende a ocurrir durante la elaboración de determinados productos y/o servicios. La escasez de agua dulce es precisamente una de las consecuencias graves del calentamiento global.
(10) Disposición final errónea de residuos sólidos, generados por los sistemas de producción o de servicios, la cual facilita la libre emisión a la atmósfera de gas metano y otros.
[1]: a) Working Group I, IPCC (2001). Technical Summary of the Working Group I Report. Intergovernmental Panel on Climate Change: Geneva, Switzerland. b) Carbon Dioxide Information Center (2000). Current Greenhouse Gas Concentrations. Oak Ridge National Laboratory: Oakridge, Tennessee.
Este es un sistema de referencia de información sobre tecnologías y experiencias de adaptación-mitigación contra el cambio climático disponibles globalmente. Incluye datos de servicios de asistencia técnica y asistencia financiera útiles para sistemas y procesos de producción y servicios de toda clase y tamaño.
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